Las cifras las dio a conocer el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, que informó además un crecimiento de dos por ciento respecto al segundo trimestre de 2025.
En el acumulado de cuatro trimestres, el Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 1,9 por ciento, mientras que durante el primer semestre la expansión también fue de 1,9 por ciento interanual.
El PIB alcanzó 3,4 billones de reales (unos 650 mil millones de dólares) entre abril y junio.
Tal desempeño, sin embargo, quedó por debajo de la expectativa del Ministerio de Hacienda, que proyectaba una expansión trimestral de 0,8 por ciento.
Ante el resultado, la Secretaría de Política Económica (SPE) admitió la posibilidad de revisar a la baja su previsión de crecimiento del PIB para 2026, actualmente situada en 2,3 por ciento. Por sectores, el agropecuario fue el principal destaque, con un crecimiento de 2,8 por ciento respecto al trimestre anterior y de 6,2 por ciento en 12 meses.
La industria avanzó apenas 0,1 por ciento, impulsada por la industria extractiva, que creció 3,4 por ciento. En 12 meses, el sector industrial acumuló una expansión de 1,4 por ciento.
A su vez, los servicios, principales generadores de empleos en el país, aumentaron 0,2 por ciento trimestral y 1,7 por ciento en 12 meses, con el mayor crecimiento registrado en las áreas de información y comunicación registrando, 2,1 por ciento.
Por el lado de la demanda, el consumo de las familias cayó 0,4 por ciento, mientras el consumo del Gobierno aumentó 0,4 por ciento y las inversiones, medidas por la Formación Bruta de Capital Fijo, crecieron 1,2 por ciento.
La SPE atribuyó la pérdida de dinamismo a los efectos todavía predominantes de la política monetaria restrictiva sobre la demanda interna, particularmente en sectores dependientes del crédito, como la industria manufacturera, la construcción y el comercio.
El Banco Central, mediante su encuesta Focus publicada el 31 de agosto, proyecta un crecimiento de 1,92 por ciento para la economía brasileña al cierre de 2026.
La SPE prevé que la desaceleración continúe durante el tercer trimestre y que una recuperación gradual pueda comenzar entre octubre y diciembre, a medida que los recortes de la tasa básica de interés tengan mayor impacto sobre el crédito y la inversión.
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