Este es un país con una intensa actividad telúrica, pero hasta ahora este fenómeno ocurre generalmente por la subducción que provoca la placa de Nazca al deslizarse por debajo de la sudamericana.
De acuerdo con Sergio Ruiz, profesor de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la citada casa de altos estudios, los tremors tectónicos son señales sísmicas de muy pequeña amplitud y de duración mucho mayor respecto a un sismo normal.
Por lo general pasan desapercibidos para las personas y se necesitan varias estaciones sismológicas ubicadas muy cerca entre ellas para detectarlos.
Aunque ya fueron identificadas en otras zonas del mundo, nunca había ocurrido en el extremo sur de Chile hasta hace dos años, cuando comenzó la investigación, y de entonces para acá hay registros de mil 540 eventos.
Karen Azúa, miembro del equipo, señaló que los tremors fueron ubicados a profundidades de entre 30 y 40 kilómetros, lo cual permite tener una idea del límite profundo del contacto entre las dos placas, en una zona donde la sismicidad convencional aportaba poca o nula información.
Aunque este tipo de señales están vinculadas con los llamados terremotos lentos, aún falta avanzar en la instalación de instrumentos de geolocalización para precisar mejor su comportamiento, afirmó.
Azúa también planteó que instalar estaciones permanentes permitiría conocer si los tremors se repiten a lo largo de los años y presentan períodos de recurrencia y así comprender mejor el ciclo sísmico en la Patagonia y fortalecer futuras evaluaciones de amenaza.
oda/car/eam













