Por Roberto Hernández
En Hanoi, como en todo el país, personas de todas las edades aprovechan el último de los cinco días de feriado nacional para patentizar el agradecimiento al líder revolucionario que estableció la República Democrática de Vietnam y hoy República Socialista de Vietnam con un desarrollo medio alto.
Ho Chi Minh (1890-1969), condujo la resistencia contra el colonialismo francés y contra la agresión estadounidense, hasta su muerte, y vaticinó que construirían un Vietnam 10 veces más hermoso.
De un país colonial, atrasado, los dirigentes de la nación prevén que el crecimiento económico este año por primera vez en su historia marque un crecimiento de dos dígitos en su producto interno bruto (PIB) y para 2045 esperan ser desarrollados con altos ingresos.
Durante todo el miércoles los hanoyenses y visitantes, incluidos extranjeros, continuaron los homenajes al líder vietnamita.
Algunos con prendas predominantemente rojas, del color de la bandera del país, o con los Ao Dai, el traje típico de las mujeres, fueron a colocarle inciensos y agradecer ante la puerta del Mausoleo al tío Ho.
Otros simplemente se tomaron fotografías en la histórica plaza Ba Dinh o recorrieron el Museo Ho Chi Minh, a un costado del Mausoleo.
Por la mañana hubo grandes filas para entrar a la explanada de la plaza a rendirle homenaje, a donde acudió el secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam.
La espera continua siguió hasta entrada la tarde, cuando ya muchas de las personas se movilizaron en el transporte gratuito para trasladarse a los varios lagos por toda la ciudad para esperar los fuegos artificiales de la noche.

Tal escena, de grandes hileras, se repitió en otros sitios históricos de la capital vietnamita, como la prisión de Hoa La o la ciudadela imperial de Thang Long, pero igual a lo largo de todo el país.
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