Filadelfia, con balance de 79-60, marcha segunda de la División Este de la Liga Nacional, a tres juegos de Atlanta (82-57), mientras Arizona (73-67) ocupa el tercer puesto del Oeste del mismo circuito y llega al Chase Field con tres derrotas consecutivas.
La escuadra visitante llega además con 15 triunfos en sus últimos 17 compromisos, convertida en una locomotora que parece haber encontrado velocidad precisamente cuando el calendario entra en su recta decisiva.
Los Filis castigaron ayer a los anfitriones por 7-1, en una jornada en la que Bryce Harper alcanzó cinco veces las almohadillas mediante cuatro imparables y un boleto, además de remolcar una carrera y anotar otra.
Jesús Luzardo (13-5) volvió a vestir de gala al montículo al lanzar seis entradas y dos tercios, permitir una carrera y seis hits, conceder un boleto y recetar seis ponches, mientras Trea Turner, Alec Bohm y compañía fabricaban el camino hacia la victoria.
Los Filis tomaron ventaja de 2-0 en el primer capítulo mediante un doblete impulsor de Turner y una anotación posterior, ampliaron la diferencia en el quinto y sentenciaron el encuentro con cuatro carreras entre el octavo y noveno episodios.
Por los locales, Jordan Lawlar produjo la única carrera con un jonrón solitario, mientras el venezolano Eduardo Rodríguez (14-5) cargó con el revés tras permitir tres carreras y ocho hits en cinco entradas.
Para el duelo de hoy, programado a las 15:40, hora local, en Chase Field, Filadelfia entregará la pelota al derecho Andrew Painter (3-8), dueño de efectividad de 5.95, quien tendrá la misión de mantener a raya a unos Cascabeles urgidos de despertar.
Arizona, por su parte, confiará en el también diestro Taylor Clarke (2-3), cuyo promedio de carreras limpias de 2.60 y WHIP de 0.88 representan una carta mucho más afilada para intentar detener el vendaval ofensivo de los visitantes.
La escena está lista para un nuevo capítulo entre dos equipos con ambiciones diferentes pero igualmente urgentes: los Filis quieren convertir su presente ardiente en presión sobre Atlanta, mientras los Cascabeles necesitan cortar la caída antes de que septiembre cierre sobre ellos como una puerta.
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