Los hechos ocurrieron entre el 15 y el 27 de abril del año señalado en el Cuartel Pacollo, ubicado en la localidad de Putre, región de Arica y Parinacota, en el extremo norte del país.
Durante esa misma campaña perdió la vida el joven Franco Vargas, de 19 años, tras ser obligado a una marcha a unos cuatro mil 600 metros de altura, en medio de frío extremo y sin la vestimenta adecuada.
Vargas sufrió varios colapsos por la falta de oxígeno y, en lugar de recibir el auxilio necesario, fue objeto de burlas y obligado a reiniciar la caminata hasta sufrir un paro cardíaco.
De hecho, tres de los ocho militares imputados hoy, también están vinculados en el proceso por esa muerte.
Respecto a la causa analizada este miércoles, quedó en evidencia que los conscriptos fueron sometidos a agresiones y un régimen extremo, con ejercicios físicos en condiciones de altitud.
La Fiscalía indaga el caso de un soldado con síntomas graves de sufrir una infección respiratoria y vómitos con sangre y que supuestamente no recibió la atención adecuada.
El acusador Rodrigo González indicó que en las investigaciones se aplicó el Protocolo de Estambul, un manual de referencia internacional para la documentación eficaz de la tortura y otros tratos o penas crueles.
Gracias a este procedimiento, dijo González, se determinó que las víctimas presentan síntomas concordantes de un Trastorno de Estrés Postraumático grave, angustia somática y un quiebre profundo en su proyecto vital.
El tribunal decidió aplicar arraigo nacional y firma mensual a los acusados, así como agrupar esta investigación con la causa por la muerte de Franco Vargas.
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