A las 16:00, hora local, el capitalino Palacio Nacional de la Cultura acogerá la gala inaugural, con la presencia de las tres delegaciones foráneas (Colombia, España y México) que celebrarán el instrumento, sus tradiciones y los nuevos caminos que abre alrededor del mundo.
La agenda comprenderá mañana una clase magistral del ibérico José Antonio Moreno en el Centro de Formación de la Cooperación Española, de Antigua Guatemala.
También en esa sede de la ciudad colonial está programado el Concierto de Nuevos Compositores, parte I, con las solistas Sofía Ajuchán e Ixchel Bartolón.
El martes y miércoles las actividades se trasladarán al Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara, en el casco histórico de la urbe, con varias ponencias, un taller y ese primer día la presentación de Marimba Q’ojonel Soon.
El jueves, viernes y sábado el epicentro será la Universidad del Valle, con un concierto de cierre del Dúo Bartolón, de Guatemala; Juan David Forero, de Colombia, e Israel Moreno, de México.
Este país organiza desde 1978, ya con 46 ediciones continuas, el Festival de Marimba Paiz, con las agrupaciones chapinas más prominentes.
Asimismo, cada 20 de febrero (fecha oficial establecida por el Congreso), impulsa festivales masivos en la Plaza de la Constitución y el Ministerio de Cultura, como el Latidos de Hormigo.
Este instrumento forma parte de las fibras más sensibles de la identidad, deviene joya de la artesanía patria, orgullo, elemento de mucho arraigo y desde 2015 Patrimonio Cultural de las Américas.
Después de un largo recorrido, incluso desde África que aportó la idea de agrupar tablillas en sucesión y percutirlas, así como el vocablo de origen bantú, en 1970 se hizo público el concepto “marimba de concierto”.
De tal forma, tomó impulso una nueva etapa que dignificó y elevó su calidad, según los especialistas.
Actualmente estimaciones apuntan a la existencia de más de 500 grupos en este territorio centroamericano en las modalidades de marimba pura, de concierto, orquesta, tradicional y de instituciones educativas.
Entre las más conocidas melodías aparecen Ferrocarril de los Altos (Domingo Bethancourt), En Cuilco me enamoré (Guillermo de León), Noche de Luna entre ruinas (Mariano Valverde) y Luna de Xelajú (Francisco Pérez).
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