Por ejemplo, miles de trabajadores salvadoreños podrían perder su Estatus de Protección Temporal (TPS), concedido inicialmente hace 25 años. Según los informes, más de 170 mil de ellos quedarán sin sus permisos de trabajo y la salvaguarda de la deportación si el programa expirara este 9 de septiembre.
De acuerdo con análisis especializados, los salvadoreños constituyen la población con TPS más antigua del país.
“Se les concedió protección por primera vez en 2001 y, durante un cuarto de siglo, han criado a hijos ciudadanos estadounidenses, han comprado viviendas, han abierto negocios y han sido un pilar fundamental de sectores económicos esenciales”, subrayó un reciente reporte.
Los beneficiarios salvadoreños del TPS aportan unos cinco mil 400 millones de dólares al año a la economía, pagan mil 500 millones de dólares en impuestos y son piezas fundamentales en los sectores como la construcción, el transporte, la industria manufacturera y la restauración, refieren medios locales.
Un artículo publicado en La Opinión, diario hispano más leído en Estados Unidos, señaló que, si los beneficiarios del TPS pierden sus permisos de trabajo, el país centroamericano dejaría de recibir las remesas que representan casi el 25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de El Salvador.
Para los haitianos la medida de la administración de Donald Trump ya llegó. Unos 350 mil ciudadanos de ese país caribeño perdieron su TPS y el impacto expone historias dolorosas como la de Pierre Damas Bel, de 20 años, un joven que vivía en Springfield, Ohio.
Damas Bel decidió el suicidio cuando el TPS dejó de existir para él. “Vine a este país para seguir con mis estudios, no vine aquí para cometer un delito ni para hacerle daño a nadie. Sin embargo, ahora voy por las calles de Estados Unidos con un localizador GPS en la pierna, cargando con un sentimiento de vergüenza y humillación que nunca imaginé que llegaría a experimentar”, escribió en redes sociales antes de quitarse la vida.
Mientras, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas bate récords de detenciones, más de 50 mil en julio y agosto.
Tales estadísticas contradicen la afirmación del gobierno federal de que su diana son “lo peor de lo peor”, refiriéndose a migrantes con graves antecedentes penales.
Sin embargo, cerca del 55 por ciento de los inmigrantes arrestados no había tenido contacto alguno con las fuerzas del orden y otro 24 por ciento había enfrentado cargos, pero nunca fue condenado, advirtió Deportation Data Project.
Esto demuestra que el Gobierno de Trump está ampliando sus operaciones de deportación masiva y las detenciones intentan cumplir las cuotas impuestas por la Casa Blanca, sostienen algunos investigadores.
El Labor Day es un día festivo federal que se celebra en Estados Unidos el primer lunes de septiembre.
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