En entrevista con la emisora Radio Zet, Morawiecki (2017-2023) sostuvo que el ascenso de AfD coincide con la acelerada militarización impulsada por Berlín, un fenómeno que, a su juicio, desequilibra la seguridad regional y exige a Varsovia fortalecer su propio poderío castrense.
Yo soy quizá uno de los pocos políticos que no se alegra cuando los alemanes presumen de aumentar su gasto armamentista; preferiría un equilibrio pleno, e incluso que el ejército polaco fuera más fuerte, argumentó el conservador.
El exmandatario estableció una conexión directa entre la ultraderecha germana y las tensiones bilaterales, al recordar que AfD ha formulado exigencias revisionistas sobre las tierras occidentales de Polonia y ha reclamado compensaciones por la negativa varsoviana a entregar a un sospechoso del sabotaje al gasoducto ruso-alemán.
No obstante, Morawiecki instó a los parlamentarios polacos a no boicotear a esa fuerza política y a mantener canales de diálogo, al tiempo que atribuyó el éxito de AfD al «fracaso de las élites liberal-izquierdistas de Bruselas» en materia migratoria y energética.
El domingo, AfD obtuvo un contundente 43,8 por ciento de los sufragios en Sajonia-Anhalt, duplicando su respaldo respecto a 2021 y logrando su mejor resultado histórico en cualquier estado federado, con una participación récord del 77,8 por ciento del electorado.
La debacle de la Unión Democristiana (CDU) del canciller federal Friedrich Merz, que cosechó apenas un 17,2 por ciento, es interpretada por expertos como un castigo a su gestión, en un contexto de crisis económica y descontento social.
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