La proyección, difundida por Plan Internacional, se elaboró a partir de los escenarios de población potencialmente afectada contemplados en los planes de preparación de las autoridades ecuatorianas.
El mayor nivel de exposición se concentra en las provincias costeras de Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro, Esmeraldas y Santa Elena, además de Santo Domingo de los Tsáchilas, en el centro-norte del país.
Para los menores de edad, una emergencia de esta magnitud podría provocar consecuencias que van más allá de los efectos directos del fenómeno climático.
La interrupción de las clases, los desplazamientos y la falta de servicios básicos pueden alterar sus rutinas y aumentar su situación de vulnerabilidad, según el análisis.
Los riesgos incluyen también la separación de las familias, el estrés, la desatención y, en determinados casos, el trabajo infantil u otros mecanismos de supervivencia.
Ecuador se encuentra en alerta roja ante la eventual llegada de El Niño, una medida adoptada por el Gobierno para fortalecer las acciones de preparación frente a los posibles impactos del fenómeno.
Para Plan Internacional, la anticipación resulta esencial y debe incluir mecanismos que permitan mantener la continuidad educativa, habilitar espacios seguros y garantizar el acceso al agua, saneamiento e higiene en las zonas afectadas.
Entretanto, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos informó que comenzó a adquirir suministros destinados a atender a la población que podría resultar afectada.
El objetivo de la entidad es adquirir 78 mil 385 kits de alimentos, higiene personal, limpieza familiar y primera respuesta humanitaria con un valor de 5,16 millones de dólares.
mem/avr













