El dato aparece en la cuarta edición del informe Peixes Esquecidos da Amazônia, elaborado por The Nature Conservancy (TNC) con la participación de más de 50 especialistas pertenecientes a 30 organizaciones.
De acuerdo con el estudio, aproximadamente dos tercios de esas especies se encuentran exclusivamente en la región, lo que convierte a la cuenca amazónica en uno de los principales reservorios mundiales de biodiversidad de agua dulce.
Para los investigadores, la protección de esos ecosistemas debe ser prioritaria, pues la Amazonía todavía conserva extensos sistemas de ríos conectados y ofrece una oportunidad para evitar pérdidas de biodiversidad de gran escala.
La científica de TNC y autora principal del informe, Fernanda Silva, señaló que mientras numerosos esfuerzos de conservación en el mundo se concentran en restaurar ecosistemas después de sufrir daños, la Amazonía permite proteger un sistema que continúa funcionando.
Además, los peces desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de la selva, y así tambaquis, pacus y matrinxãs ingresan en áreas de bosques inundados para alimentarse de frutos y contribuyen a dispersar semillas a grandes distancias.
Otras especies transportan nutrientes y energía entre los ambientes acuáticos y terrestres, por lo que su disminución puede generar efectos en cadena sobre la vegetación y animales como delfines de río, nutrias gigantes y aves.
El informe destaca también la importancia de mantener la conectividad de los ríos, y ejemplifica que la dourada realiza la migración exclusivamente en agua dulce más larga registrada, con recorridos superiores a 11 mil kilómetros durante su ciclo de vida, desde zonas próximas a los Andes hasta el estuario amazónico.
Según el estudio, 144 especies de la región figuran como amenazadas en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, mientras que otras 334 aparecen bajo la categoría de datos insuficientes.
En determinadas zonas, las proyecciones apuntan a reducciones superiores al 40 por ciento en la descarga anual de los ríos y las sequías prolongadas pueden disminuir el oxígeno del agua y perjudicar los ciclos reproductivos.
También, más allá de su valor ambiental, los peces resultan esenciales para la seguridad alimentaria y las economías amazónicas, pues al menos 200 especies son capturadas comercialmente y la pesca ornamental moviliza millones de ejemplares cada año.
Por otra parte, el informe reconoce el conocimiento de pueblos indígenas y comunidades tradicionales, así como iniciativas de manejo comunitario que abarcan casi 13 millones de hectáreas en Brasil, Perú, Bolivia y Colombia.
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