Según el reporte definitivo de las cuentas económicas nacionales difundido hoy por el Instituto Nacional de Estadística (Istat), el dato más relevante para las finanzas públicas es que el endeudamiento neto de las administraciones se situó en 3,1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), frente al 3,4 registrado en 2024.
La cifra, sin embargo, continúa por encima del umbral europeo del tres por ciento y mantiene a Italia dentro del procedimiento comunitario por déficit excesivo.
En un comunicado, el ministro italiano de Economía y Finanzas, Giancarlo Giorgetti, manifestó su pesar por el resultado y señaló que el país no podrá salir este año de ese procedimiento como se esperaba, aunque sostuvo que la salida podría producirse en 2027. El informe muestra que el crecimiento económico de 2025 estuvo sustentado fundamentalmente en la demanda interna, que aportó 1,6 puntos porcentuales al avance del PIB. En cambio, la demanda exterior neta restó 0,7 puntos.
Por componentes, las inversiones fijas brutas aumentaron 3,9 por ciento, los consumos finales nacionales uno y las exportaciones de bienes y servicios 1,7, mientras las importaciones crecieron con mayor intensidad, 4,2 por ciento.
El valor añadido avanzó en todos los grandes sectores productivos, entre ellos las construcciones, seguidas por agricultura, silvicultura y pesca, la industria y los servicios, 0,3 por ciento.
Istat reflejó además una expansión del empleo y de los ingresos de los trabajadores asalariados.
Destacó también la evolución de las cuentas públicas, reportando que el saldo primario, el cual excluye el gasto por intereses de la deuda, pasó de un superávit equivalente al 0,5 por ciento del PIB en 2024 a 0,8 por ciento en 2025.
La presión fiscal aumentó, hasta representar el 42,9 por ciento del PIB, 0,7 puntos más que en 2024, que a precios corrientes alcanzó 2,265 billones de euros en 2025, con una revisión al alza respecto al cálculo publicado en marzo.
Los nuevos datos tienen especial importancia para la política presupuestaria del Gobierno de Giorgia Meloni, ya que la permanencia del déficit por encima del tres por ciento limita el margen para las próximas decisiones de política fiscal.
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