La nueva estimación aparece en el Informe de Política Monetaria correspondiente al tercer trimestre del año, que también mantuvo en 5,2 por ciento la proyección de inflación.
Según el reporte, la actividad económica perdió dinamismo durante los últimos meses y el Producto Interno Bruto brasileño avanzó 0,5 por ciento en el segundo trimestre, después de crecer 1,1 por ciento de enero a marzo.
Los primeros indicadores correspondientes al tercer trimestre apuntan a una continuidad de la desaceleración, razón por la cual la institución revisó a la baja su expectativa para el conjunto de 2026.
Esta revisión, apuntó agencia Brasil, ocurre en un contexto en el cual la inflación mostró cierta moderación reciente, pues el Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) acumuló 4,22 por ciento en los 12 meses hasta agosto, frente a 4,72 por ciento registrado en mayo.
Sin embargo, el Banco Central considera que las presiones continúan y la inflación de los servicios permanece elevada, en un escenario caracterizado por un mercado laboral dinámico y una utilización positiva de la capacidad productiva.
En su escenario de referencia, la entidad financiera calcula que la inflación acumulada en un año descenderá hasta 4,4 por ciento en el cierre del tercer trimestre de 2026, pero volverá a aumentar hasta 5,2 por ciento al final de la seguiente etapa.
Por otra parte, el mercado laboral continúa mostrando fortaleza y la tasa de desempleo permanece en niveles históricamente bajos y la creación de puestos formales sigue siendo positiva, aunque a un ritmo menor.
También, el escenario monetario constituye un elemento central, con la tasa Selic, principal referencia de los intereses en Brasil, en 13,75 por ciento anual, tras su quinto recorte consecutivo el pasado 16 de septiembre.
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