El encarecimiento del gas y de la electricidad afectan a las fábricas de papel, consideradas entre las industrias de mayor consumo energético, y amenaza con repercutir también sobre el sistema de reciclaje y la competitividad de la manufactura italiana.
De acuerdo con datos de la asociación empresarial Assocarta citados por La Repubblica, el precio del gas natural aumentó 160 por ciento entre el último invierno y la primera mitad de septiembre, mientras el combustible representa entre 20 y 40 por ciento del costo total del producto terminado en algunas empresas.
El administrador delegado de Cartesar, Carlo De Iuliis, explicó al diario que su empresa llegó a detener durante una semana sus actividades después de un nuevo incremento del precio del gas, antes de reanudar la producción para evitar mayores consecuencias sobre el empleo y el conjunto de la economía local.
Por su parte, el presidente de Assocarta, Lorenzo Poli, señaló al periódico Corriere della que el problema actual presenta características diferentes a las de la crisis energética de 2022, al coincidir con una situación de menor competitividad de la industria italiana frente a otros países europeos.
Según Poli, mientras Francia dispone de una importante generación nuclear y España ha ampliado su producción de energías renovables, las empresas italianas afrontan costos energéticos superiores. También cuestionó el impacto sobre el sector del sistema europeo de comercio de derechos de emisión.
Datos difundidos recientemente por Assocarta muestran que entre enero y mayo de 2026 la facturación de la industria papelera italiana disminuyó 5,1 por ciento y el consumo cayó 7,6 por ciento.
Ante tal situación, las compañías comenzaron a responder mediante reducciones de jornadas productivas, paradas temporales de las plantas y un mayor recurso a la caja de compensación salarial, medidas que permiten contener las pérdidas, pero generan efectos en cadena sobre trabajadores, proveedores y otras actividades vinculadas.
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