La portera Laia López se convirtió en la figura decisiva de una final cerrada, al detener dos lanzamientos desde los 11 metros y abrir el camino hacia un desenlace que durante buena parte de la tarde pareció resistirse.
El conjunto dirigido por David Aznar manejó el balón y buscó grietas en el sólido entramado defensivo asiático, pero encontró enfrente a una guardameta Pak inspirada, capaz de frustrar varias de las mejores oportunidades españolas.
Cerrato, Comendador y Rosalía dispusieron de opciones para desnivelar el encuentro durante los 90 minutos, mientras López respondió también con seguridad cuando las norcoreanas encontraron espacios para amenazar su portería.
La prórroga mantuvo el mismo guion de equilibrio y desgaste, con España más insistente en la búsqueda del gol, aunque el muro coreano sobrevivió hasta conducir la definición al territorio de los penaltis.
Desde los 11 metros, Marisa, Segura, Julià y Agote transformaron sus disparos para España, mientras López hacía el resto con dos intervenciones que inclinaron definitivamente la balanza.
El triunfo adquiere además un significado especial para esta generación, pues varias de sus integrantes habían perdido ante la misma rival en la final del Mundial Sub-17 de 2024, también mediante una tanda de penaltis.
España, campeona mundial Sub-20 por primera vez en 2022 tras vencer a Japón en Costa Rica, vuelve así a levantar el trofeo cuatro años después y confirma su presencia en la cima del fútbol femenino juvenil.
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