El anuncio fue difundido por el portavoz de las Fuerzas Armadas yemeníes, coronel de Estado Mayor Majed Al-Nazili, a través de la cuenta de la cartera de Defensa en la red social X.
De acuerdo con el comunicado, las fuerzas gubernamentales realizaron operaciones aéreas y terrestres, con empleo de drones, francotiradores, artillería y lanzacohetes, contra posiciones, personal y capacidades militares de los hutíes en varios frentes.
Las acciones se concentraron en Kataf y Al-Buqa, así como en el eje de Al-Alab, en la gobernación de Saada; además de Al-Jawf, Marib, Al-Bayda, Lahj y Taiz.
Al-Nazili aseguró que los ataques destruyeron o inutilizaron vehículos, refuerzos militares, lanzadores de misiles y depósitos de armas y municiones.
De igual manera, 231 combatientes hutíes resultaron muertos o heridos y cuatro expertos iraníes especializados en el manejo y lanzamiento de drones y misiles murieron en Taiz.
El vocero vinculó la presencia de esos especialistas con el apoyo técnico que, según las autoridades yemeníes, Irán proporciona a los hutíes.
Las Fuerzas Armadas yemeníes sostuvieron además que sus operaciones estuvieron dirigidas contra blancos militares y acusaron a los hutíes de atribuirles ataques contra civiles e infraestructura civil.
Hasta el momento de divulgarse el comunicado no se conocía una reacción de los hutíes a las afirmaciones gubernamentales.
Los enfrentamientos se intensificaron recientemente en varias gobernaciones, entre ellas Taiz, Lahj, Marib, Al-Jawf y Al-Bayda, en el marco de una escalada iniciada a principios de julio, considerada la más amplia desde la relativa calma posterior a la tregua de abril de 2022.
En septiembre, la violencia se agravó y, según informes locales, los hutíes ampliaron su control sobre varios puntos estratégicos en Hodeidah y Taiz, incluida la ciudad de Mokha, además de extender su presencia hasta la isla de Mayun, próxima al estratégico estrecho de Bab el-Mandeb.
Yemen permanece sumido en una guerra desde 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y otras zonas del país. En marzo de 2015 intervino una coalición árabe encabezada por Arabia Saudita en apoyo del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
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