La CGT justificó la movilización por una cuestión central: salarios, coste de la vida y servicios públicos, un mensaje que se extiende al movimiento social organizado por los bomberos, cerca de la capitalina plaza de La República, al carecer de derecho al paro.
Binet aseguró que la cólera crece entre trabajadores que, en algunos casos, “tienen que pagar para ir a trabajar”, mientras el Gobierno se niega a bloquear los precios o a presionar a las empresas para elevar los salarios.
A esto sumó el deterioro del poder adquisitivo de los funcionarios, que cifra en 20 por ciento en 10 años de Macronismo (presidente Emmanuel Macron), y reclamó un aumento salarial inmediato.
Binet situó en el centro de sus reivindicaciones el dinero para los servicios público.
La sindicalista afirmó que Francia afrontó el verano gracias a los funcionarios que estuvieron en primera línea, desde bomberos hasta personal sanitario, mientras hospitales, universidades y otros servicios trabajan al límite.
Además, citó 45 millones de euros de cierres en los hospitales y denuncia que los bomberos disponen hoy de mil camiones menos que hace 20 años, señales, a su juicio, de unos servicios públicos “al mínimo”.
La sindicalista reclama que el Gobierno modifique en profundidad su proyecto presupuestario y deje de cargar el ajuste sobre trabajadores, jubilados, familias, inquilinos y funcionarios.
En su lugar, planteó buscar recursos “en los bolsillos de los multimillonarios y de las grandes empresas”.
También exigió anticipar los desafíos futuros, especialmente el cambio climático, y sostuvo que el actual presupuesto conduce a Francia “a 200 kilómetros por hora contra el muro de la recesión”, sin preparar al país para esas urgencias.
Pero el mensaje más contundente de Binet fue una advertencia al Gobierno: la cólera sube, los frentes de movilización se multiplican y la situación puede agravarse si el Ejecutivo sigue haciendo “el avestruz” y permanece sordo a las reivindicaciones.
Binet mencionó a bomberos, funcionarios, estudiantes de secundaria y trabajadores de la energía, que volverán a movilizarse el 6 de octubre, mientras los empleados de TotalEnergies tienen prevista una huelga el 8 de octubre.
Los frentes se multiplican y la CGT mantendrá la movilización hasta que sus reivindicaciones sean escuchadas, insistió.
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