En una nota difundida en sus redes sociales, Lula calificó de inaceptable que un candidato arremeta contra personas religiosas por intereses electorales y defendió el respeto a la diversidad de creencias existente en el país.
Lula expresó además su solidaridad con los obispos, los devotos de Nuestra Señora Aparecida y los brasileños de todas las religiones, en medio de una controversia que involucra al senador del Partido Liberal (PL).
El episodio comenzó la semana pasada con la circulación de información falsa según la cual Flávio Bolsonaro impulsaría una iniciativa para retirar a Nuestra Señora Aparecida el título de patrona de Brasil.
Tal rumor estuvo relacionado con un proyecto presentado en 2007 por el entonces diputado Victório Galli, que proponía dar ese paso. Sin embargo, se trata de una iniciativa archivada en 2008 y que, según refieren medios brasileños de prensa, no tiene relación con Flávio Bolsonaro.
Después de la difusión del rumor, el legislador negó que existiera una propuesta de ese tipo y acusó a sectores vinculados con el Partido de los Trabajadores de promover la información.
Posteriormente, durante un acto en Goiânia el domingo último, Flávio Bolsonaro afirmó que el supuesto contenido había sido difundido con ayuda de personas vinculadas a la CNBB.
La Conferencia respondió a esas acusaciones y negó haber producido, autorizado o participado en la elaboración o difusión de información falsa relacionada con las elecciones.
También rechazó cualquier vínculo con estructuras partidarias y sostuvo que acusarla de tomar parte en la difusión de desinformación sin presentar hechos o pruebas perjudica injustamente a la institución. “La mentira no se combate con otra mentira”, sostuvo la CNBB.
La controversia ocurre a pocos días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, prevista para el 4 de octubre, y se incorporó al debate electoral entre Lula y Flávio Bolsonaro.
En agosto, el candidato del PL afirmó que, si llegara a la Presidencia, uno de sus primeros actos sería “decretar que Brasil es del Señor Jesucristo”.
La declaración generó críticas de representantes religiosos, quienes cuestionaron el alcance de la medida y sus posibles implicaciones para la libertad de creencias y el carácter laico del Estado brasileño.
Ante la repercusión del pronunciamiento, su campaña aclaró este lunes que se trataría de una oración simbólica de agradecimiento y petición de protección y bendición para los brasileños, y no de una medida oficial.
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