Además, el poder adquisitivo cayó un 0,5 en agosto, el consumo de energía en 2,3 puntos y la tasa de ahorro subió a 17,2 por ciento, cuando antes de la pandemia de Covid-19 era de un 15 por ciento, indicó el canal de televisión BFMTV.
Tal situación se conoce cuando la economía francesa llega a este otoño con crecimiento prácticamente paralizado, consumo debilitado y desempleo en ascenso.
El diario Le Monde señala que el Producto Interno Bruto (PIB) apenas crecería 0,4 por ciento en 2026, mientras la inflación alcanzó 2,4 puntos interanual en agosto.
La deuda francesa alcanzó tres billones 596 mil millones de euros de euros en junio, equivalente al 119 por ciento del PIB, máximo desde 1946, mientras el coste de sus intereses llegará a 79 mil millones en 2026 y podría alcanzar 91 mil millones en 2027, destacó el rotativo.
El desempleo juvenil llegó, además, al 22,2 por ciento entre los 15 y 24 años, frente al 17,1 en 2023, mientras el Gobierno intenta reducir el déficit hasta el cinco por ciento del PIB en 2027.
La crisis en el Medio Oriente, tras la agresión de Estados Unidos a Irán y la respuesta de ese país pérsico, tanto bélica como con medidas económicas, incluyó el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa más de 20 por ciento de los hidrocarburos del mundo.
El Gobierno galo debió aplicar medidas de apoyo adicionales a determinados sectores ante el alza de los hidrocarburos, lo cual aumenta la presión sobre el factor inflacionario.
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