El incidente ocurrió en las proximidades de la central térmica de Tishreen, a unos 40 kilómetros al este de esta capital, según fuentes oficiales.
Una fuente gubernamental describió el hecho como una explosión en el gasoducto que provocó un «enorme incendio».
La Compañía Siria de Electricidad informó que las centrales de Deir Ali, Nasiriyah y Tishreen quedaron fuera de servicio después de que la explosión interrumpiera el suministro de gas necesario para su funcionamiento.
La empresa advirtió que el cierre de las tres instalaciones reducirá temporalmente la generación eléctrica y aumentará las horas de racionamiento.
El incendio continuaba activo y equipos especializados trabajaban para controlar la situación en las inmediaciones de la localidad de Al-Otaibah, al sureste de Damasco.
Abdelhamid Sallat, director del departamento de medios del Ministerio de Energía, declaró que los efectos del incidente también alcanzaron las instalaciones de bombeo y purificación de agua potable.
Equipos especializados lograron cerrar las válvulas de gas y aislar el tramo dañado del gasoducto, lo que permitió reducir el flujo y disminuir considerablemente la intensidad de las llamas, explicó Sallat.
La explosión ocurrió dos días después de otro incidente en un gasoducto del este de Siria, atribuido por las autoridades a un acto de sabotaje.
Esos hechos ocurren en medio de protestas por el incremento de los precios de los combustibles, situación que las autoridades atribuyen al impacto de la guerra regional con Irán.
La producción siria de petróleo, gas y electricidad ha sufrido graves afectaciones a causa del conflicto que asoló el país de 2011 a 2024.
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