Las entidades que expresan su alarma al respecto incluyen a la Unidad de Protección Infantil (UPI), que acumula gran cantidad de infantes y adolescentes de ambos sexos víctimas de esos flagelos, según el periódico Le Nouvelliste.
“Detrás de cada caso, hay una familia preocupada, padres que esperan respuestas y, a veces, fallecimientos de los desaparecidos que dejan un profundo vacío”, subrayó el líder de esa institución, Wesler Appolon, citado por el diario.
Solo durante tres meses la UPI registró 12 secuestros con fines sexuales de menores, y 12 violaciones, seis de ellas con resultados de embarazo, explicó el funcionario.
«Apenas pasa un día –comentó- sin que recibamos denuncias sobre violaciones, desapariciones o acusaciones de abuso infantil, una realidad cotidiana que enfrentan los agentes de nuestra institución”.
Según la UPI, esas acciones contra menores constituyen también preocupación para las autoridades departamentales, que reportaron en agosto 25 desapariciones, 13 de cuyas víctimas retornaron a sus familias, 10 siguen retenidas y dos murieron.
El 90 por ciento de los secuestrados -señalan las fuentes- tienen entre 13 y 16 años, y aún menos, como la pequeña Widlove Brévil, de cuatro años, quien murió ahogada en un río; y Bervensley Ferdinand, de ocho, aún desaparecido, entre otros todavía por encontrar o fallecidos.
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