Las dos acciones más recientes, según las autoridades sauditas, ocurrieron en septiembre de 2026, mientras el primer incidente se registró en julio de 2017. La Meca y Medina albergan la Gran Mezquita, la Kaaba y la Mezquita del Profeta, principales lugares sagrados del islam.
El jueves 1 de octubre, la Coalición para el Apoyo a la Legitimidad en Yemen informó que un dron atribuido a los hutíes atacó una estación eléctrica en Medina el 29 de septiembre.
El portavoz de la coalición, mayor general Turki Al-Maliki, indicó que el ataque dejó fuera de servicio un transformador, aunque no afectó la red eléctrica general.
Al-Maliki afirmó que una investigación basada en datos operativos y en el análisis de los restos del dron permitió atribuir a los hutíes la planificación y ejecución del ataque.
El portavoz acusó al movimiento de atacar infraestructura civil vinculada al suministro eléctrico de la Mezquita del Profeta y aseguró que la coalición continuará adoptando medidas para proteger las ciudades sagradas y garantizar la seguridad de los peregrinos.
El 16 de septiembre, Al-Maliki había anunciado que las defensas aéreas sauditas interceptaron y destruyeron un dron lanzado por los hutíes hacia una zona situada al sur de La Meca, antes de que ingresara en el espacio aéreo restringido de la ciudad.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores saudita, se trató del segundo intento atribuido a los hutíes de atacar La Meca, después del registrado el 27 de julio de 2017.
En aquella ocasión, la coalición informó que había interceptado y destruido un misil balístico lanzado hacia La Meca, sobre la gobernación de Taif, sin que se produjeran daños.
El rey saudita Salman bin Abdulaziz condenó el intento reportado en septiembre y afirmó que cualquier acción contra los lugares sagrados afecta los sentimientos de los musulmanes. Asimismo, el predicador de la Mezquita del Profeta Abdul Mohsin al-Qasim calificó de grave ofensa cualquier ataque contra La Meca y Medina.
Los hutíes rechazaron las acusaciones relacionadas con el incidente de septiembre. El líder del movimiento, Abdul-Malik al-Houthi, y el miembro de su buró político Hizam al-Asad negaron las versiones sauditas.
En 2017, los hutíes también negaron haber atacado La Meca y sostuvieron que sus fuerzas de misiles habían dirigido sus operaciones contra una base situada en Taif.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, afirmó en septiembre que cualquier ataque contra La Meca merece condena, pero consideró que las informaciones sauditas sobre la interceptación de un dron no constituían por sí mismas una base para atribuir responsabilidades.
Los anuncios sauditas sobre los incidentes provocaron pronunciamientos de países y organizaciones árabes e islámicas. Entre ellos figuran Türkiye, Qatar, Egipto, Yemen, Jordania, Marruecos, Palestina, Siria, Bahréin, Kuwait, Líbano, Libia, Sudán, Emiratos Árabes Unidos y Somalia, además del Consejo de Cooperación del Golfo, la Liga Árabe y la Organización para la Cooperación Islámica.
Arabia Saudita encabeza desde marzo de 2015 una coalición que respalda al Gobierno yemení frente a los hutíes, quienes controlan Saná y otras zonas del país desde septiembre de 2014.
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