Por: Mario Muñoz Lozano
Corresponsal jefe/Roma
La celebración del 2 de octubre fue establecida oficialmente en Italia mediante la Ley 159 de 2005, como una ocasión para reconocer el papel desempeñado por los abuelos dentro de las familias y de la sociedad. La fecha coincide además con la celebración católica de los Ángeles Custodios, asociación que contribuyó a darle su particular significado.
Según la agencia informativa italiana Ansa, hay más de 12 millones de abuelos en el país.
En numerosas localidades italianas, la jornada se convierte en una oportunidad para reunir a niños y adultos mayores alrededor de actividades culturales, recreativas y educativas, en las que los recuerdos de otras épocas se mezclan con las formas de comunicación y convivencia de las nuevas generaciones.
En Florencia, la Asociación Nacional de Trabajadores Mayores (Anla) escogió para la celebración de 2026 el lema “Abuelos y nietos ciudadanos del mundo”, con una actividad nacional en el Palacio Medici Riccardi.
La iniciativa incluye la presentación del Informe Anla 2026, dedicado al papel de los abuelos en las familias italianas que viven en el extranjero.
El estudio aborda las relaciones entre los abuelos que permanecen en Italia y sus nietos, de entre siete y 17 años, residentes en otros países, y analiza cómo las tecnologías digitales permiten mantener esos vínculos pese a la distancia.
En otras ciudades, la celebración adquiere un carácter más cotidiano. En Martina Franca, por ejemplo, niños y abuelos compartirán juegos tradicionales, relatos y actividades intergeneracionales, mientras en una escuela primaria los mayores acudirán para contar historias, cuentos y poemas en dialecto.
También habrá espacio para las tradiciones culinarias: varios días después de la celebración central, abuelos y nietos participarán allí en un taller dedicado a la elaboración de los tradicionales tarallini, desde la preparación de la masa hasta su cocción y degustación, indicaron medios de prensa locales.
En San Vero Milis, Cerdeña, el día propone otro modo de acercar generaciones: una caminata conjunta por la localidad y sus monumentos, acompañada de una visita al museo cívico.
Así, la Fiesta de los Abuelos trasciende el gesto simbólico de una felicitación, llegando a las plazas, escuelas, museos y hogares italianos, mientras los teléfonos móviles y las videollamadas ayudan a mantener cerca a quienes viven lejos.
Por unas horas, las diferencias de edad parecen quedar en segundo plano: los abuelos cuentan y los nietos escuchan, pero también preguntan, enseñan y comparten. La Festa dei Nonni es, en definitiva, una jornada en la que la memoria encuentra nuevas formas de continuar.
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