Al menos el primero de los textos, aprobado en el Consejo de Ministros el pasado martes, parecía tener consenso para salir adelante. A última hora, la derecha independentista de Junts por Catalunya se sumó al conservador Partido Popular (PP) y a la extrema derecha de Vox para tumbarlo.
El rechazo del PP, en su afán por desbancar al Ejecutivo de Pedro Sánchez a toda costa, hizo naufragar los dos decretos, el primero con 172 votos a favor por 178 en contra, en tanto el segundo salió peor parado, 166 síes y 184 noes.
Personas en su mayoría jóvenes, concentradas durante cinco días en la céntrica Puerta del Sol de Madrid, se acercaron al Hemiciclo para seguir los sucesos en el Congreso de Diputados. No escondieron su decepción total y llamaron de inmediato a acciones.
Manejan, a la espera de un mitin a las 22:00 hora local en Puerta del Sol, distintas posibilidades, como movilizaciones populares en todas las ciudades del país ibérico, actos en barrio y municipios para reivindicar el derecho a una vivienda digna, o huelga general.
Un grupo de activistas arrojó octavillas desde la tribuna de invitados a la Cámara Baja al grito de «los fondos buitre gobiernan el Congreso», al término de la votación.
Las expectativas en estos momentos apuntan a una eventual convocatoria anticipada de Sánchez a elecciones generales, para el 29 de noviembre próximo.
Una de las voces más irreverentes en el Congreso, Gabriel Rufián, de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), pidió al presidente del Gobierno que actúe con «cabeza fría» y tenga en cuenta que «no tienen nada a su izquierda para poder sumar» si disuelve las Cortes para adelantar las elecciones generales.
«Le pido a Moncloa cabeza fría y que entiendan que esto no va de ser una ambulancia o emergencia (…) no tienen nada a su izquierda para poder sumar».
Rufián acusó a Junts de «pagar deudas» con su voto alineado con PP, Vox y UPN de Navarra.
Algunos observadores piensan que los comicios adelantados pudieran un disparo al pie de los socialistas del PSOE que lidera el actual gobernante, y sus aliados de izquierda.
Sin embargo, otros consideran que es la gran oportunidad de Sánchez para revertir una situación muy tensa, al verse salpicado por casos de corrupción de figuras del PSOE y hasta un expediente en contra de su esposa Begoña Gómez.
Para que los dos Reales Decretos se convirtieran en ley, debieron ser aprobados por mayoría simple en la Cámara Baja. Se sabía del rechazo del PP y Vox, pero fue anoche cuando Junts se sumó al grupo de los negativos.
El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, calificó de «miserable» el rechazo a los dos decretos ley de vivienda en el Congreso, y señaló al PP, Vox y Junts «como el brazo político del rentismo» contra «su propio electorado».
«Si hoy las derechas del PP, Vox y Junts creen que han derrotado y votado contra el Gobierno, se equivocan gravísimamente», declaró.
Vaticinó que estos tres partidos «pagarán este error político en las urnas» y señaló directamente a Junts por su decisión “absolutamente incomprensible y desastrosa”.
Bustinduy anticipó que «la crisis de vivienda va a pasar por encima del brazo político del rentismo, porque hay una mayoría social de izquierdas y de derechas, que vive en todas las comunidades autónomas y en todas las ciudades del país, que no puede más».
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