Entre agosto y septiembre de 2026, al menos ocho embarcaciones fueron destruidas por el Comando Sur de Estados Unidos en supuestas operaciones contra el tráfico de drogas en aguas internacionales, aunque hasta el momento no se han presentado públicamente pruebas de esa acusación.
Loffredo explicó en entrevista con la emisora Radio Centro que existen dos razones principales para optar por la destrucción de las naves en lugar de remolcarlas hasta la costa.
Según dijo, la primera es el riesgo de que una embarcación interceptada pueda embestir a las lanchas de los guardacostas durante el traslado y poner en peligro a los militares.
El segundo motivo está relacionado con el combustible que presuntamente transportan las naves, que transferirlo sin las condiciones de seguridad correspondientes a una embarcación de la Armada representa un peligro, apuntó el funcionario.
El ministro aseguró que antes de estas operaciones existe un trabajo de inteligencia y señaló que una de las últimas embarcaciones destruidas había sido capturada en 2025 con 2,9 toneladas de droga.
Según la versión oficial, las naves simulan realizar actividades pesqueras y se acercan a embarcaciones mayores para abastecer de combustible a lanchas rápidas que transportan droga hacia otros países.
Los ataques han generado cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos y del relator de la ONU Ben Saul, que han reclamado mayor transparencia sobre las razones de las interceptaciones, las pruebas contra los tripulantes y las garantías legales aplicadas.
Las operaciones se producen en el marco de una cooperación militar más estrecha entre Ecuador y Estados Unidos.
De acuerdo con el titular de Defensa, la alianza con Washington aporta tecnología, apoyo logístico y táctico en la ruta del Pacífico contra el narcotráfico.
Dijo también que para finales de año iniciará un proyecto de fortalecimiento del control fronterizo que contempla la incorporación de aviones no tripulados con autonomía de hasta 24 horas de vuelo, además de radares y cámaras electro-ópticas.
La profundización de la cooperación de seguridad con Estados Unidos es vista con recelo por sectores de izquierda y organizaciones sociales que recuerdan al Ejecutivo cómo la mayoría de los ecuatorianos rechazó la instalación de bases militares extranjeras en el territorio nacional.
“Existen únicamente bases militares ecuatorianas”, aseguró Loffredo, aunque defendió la presencia de fuerzas estadounidenses, basada en acuerdos bilaterales, con el objetivo de enfrentar al crimen organizado.
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