Esa sesión tendrá lugar dos días después de la primera vuelta de las elecciones generales, prevista para este domingo 4 de octubre, y colocará el debate sobre la reducción de la jornada entre los primeros asuntos que abordará la Cámara Alta tras los comicios.
La PEC 221/2019 fue aprobada por la Cámara de Diputados en mayo y recibió en septiembre un dictamen favorable de la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado, lo que permitió su llegada al plenario.
El texto plantea reducir de 44 a 40 horas la duración máxima de la jornada semanal de trabajo, garantizar dos días de descanso semanal remunerado y mantener los salarios de los trabajadores, además de establecer una implementación gradual.
La propuesta figura entre las prioridades del Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y formó parte de las iniciativas discutidas por el mandatario con Alcolumbre y el presidente de la Cámara de Diputados, Hugo Motta.
En una nota difundida este viernes, la Presidencia del Senado afirmó que la inclusión del tema responde al compromiso de ese órgano con el diálogo y la búsqueda de soluciones que consideren a los trabajadores, el sector productivo y el desarrollo económico y social del país.
La PEC fue analizada por la CCJ bajo la relatoría del senador Omar Aziz, del Partido Social Democrático, quien emitió un parecer favorable al texto aprobado por los diputados, y con ello fueron rechazadas modificaciones presentadas durante la tramitación en el Senado.
Si la Cámara Alta aprueba la propuesta sin cambios sustanciales, no será necesario devolverla a los diputados antes de su eventual promulgación.
Por tratarse de una modificación constitucional, la iniciativa requiere el respaldo de al menos tres quintas partes del Senado, equivalente a 49 de sus 81 integrantes, en dos votaciones.
El debate sobre la reducción de la jornada cobró impulso tras una reunión entre Lula, Alcolumbre y Motta a finales de agosto, cuando acordaron priorizar diferentes iniciativas legislativas, entre ellas la modificación del régimen laboral.
La reivindicación del fin de la escala 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso) y de la reducción de la jornada laboral forma parte de una demanda sostenida de organizaciones sindicales y movimientos de trabajadores brasileños.
En marzo, centrales sindicales y organizaciones populares iniciaron una jornada nacional de movilización en defensa de esas medidas, y las manifestaciones continuaron durante el año en diversas ciudades para exigir al Congreso avanzar en la aprobación de la propuesta.
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