La ceremonia, transmitida por el canal Rai 1, tuvo como escenario la Basílica de San Francisco y contó con la presencia del presidente de la República, Sergio Mattarella, quien asistió a la misa solemne presidida por el cardenal Matteo Maria Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana.
Uno de los momentos centrales fue la entrega del aceite para la lámpara votiva que arde ante la tumba del santo y su encendido por el alcalde de Asís, Valter Stoppini, en representación de los municipios italianos.
El gesto adquirió significado especial al celebrarse por primera vez como parte del nuevo carácter de festividad nacional otorgado al 4 de octubre, después de dejar de serlo en 1977.
Desde la Logia del Sacro Convento, Mattarella pronunció un mensaje a la nación en el que reivindicó la vigencia del pensamiento franciscano ocho siglos después de la muerte del santo, ocurrida en Asís en 1226.
El jefe de Estado definió a Francisco como “profeta de paz, de amor” y señaló que su enseñanza constituye un patrimonio universal, más allá de fronteras nacionales, religiosas y culturales.
Mattarella vinculó ese legado con algunos de los principales desafíos contemporáneos, entre ellos la guerra, la defensa de la dignidad humana, la protección del medio ambiente y el rechazo a la violencia ejercida en nombre de la religión.
“En estos tiempos marcados por guerras insensatas y crueles”, afirmó, el ejemplo de Francisco debe contribuir a señalar “la vía de la paz, de la esperanza y de la serena convivencia fraterna”.
También el cardenal Zuppi situó la celebración en el contexto internacional actual y advirtió sobre una cultura de la confrontación, al recordar que para Francisco «la guerra no es un destino».
La jornada reunió en Asís a representantes de las 18 regiones italianas y de igual número de ciudades capitales, además de embajadores y delegaciones de otros países, en correspondencia con la dimensión universal atribuida al santo.
La celebración del octavo centenario forma parte de un amplio programa nacional desarrollado durante 2026 para recordar la figura de Francisco y su influencia espiritual, cultural y social en Italia y en numerosos países.
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