Unos de los puntos de convergencia dentro de ese debate, que parece tener consecuencias para el proceso electoral, es la negativa de los cuatro candidatos en lisa de evitar un contacto directo o, incluso indirecto con La Francia Insumisa (LFI).
El líder de la LFI, Jean-Luc Mélenchon, cuenta con 17 por ciento de intenciones de voto, de acuerdo con los últimos sondeos, superado apenas por el 35 por ciento acumulado por la ultraderechista Marine Le Pen, indicó el canal de televisión BFMTV.
Raphaël Glucksmann, eurodiputado y máximo dirigente del partido Plaza Pública, y Jérôme Guedj, cierran la puerta a una alianza con este movimiento de izquierda radical, destaca ese medio.
Mientras que otros, como el presidente del PS, Olivier Faure, ña candidata presidencial de 2007 Ségolène Royal y Emmanuel Maurel, no descartan esa posibilidad para impedir que la extrema derecha llegue al poder.
Estos últimos, además, acusan a sus rivales de estar preparados para un acercamiento con la derecha y el centro ahora en el poder de la mano del presidente Emmanuel Macron.
Por el momento, un reciente sondeo de la firma Elabe indicó que el 72 por ciento de los encuestados puso en duda la posibilidad de algún candidato socialdemócrata para llegar a una segunda vuelta frente a Le Pen, la aspirante de la ultraderechista Alianza Nacional.
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