La clásica de las hojas muertas busca nuevo rey

Roma, 5 oct (Prensa Latina) La cuenta atrás ya comenzó hoy para Il Lombardia, la clásica ciclística que el próximo sábado cerrará la temporada de los Monumentos con 239 kilómetros de montaña, curvas y otoño entre Bérgamo y Como.

La carrera, conocida como la clásica de las hojas muertas, alzará por vez primera su telón en Bérgamo, ciudad que entregará al pelotón a la llanura apenas el tiempo suficiente para tomar aliento antes de que las Prealpes italianas reclamen su tributo.

Nueve ascensiones y 4.600 metros de desnivel dibujan el mapa de la edición 120, una batalla de un día en la que cada repecho parece una pregunta y cada descenso una respuesta escrita a velocidad.

El Colle dei Pasta, Selvino, Berbenno y Valpiana pondrán los primeros pliegues al recorrido, mientras el tránsito por la Alta Brianza abrirá camino hacia Lecco y las aguas serenas del lago de Como, antes de que Bellagio anuncie la llegada del Ghisallo.

La subida al santuario ciclista, con rampas de hasta 14 por ciento, volverá a medir las piernas y el coraje de un grupo que deberá guardar fuerzas para el laberinto final, donde Como espera como meta y también como juez.

Un circuito de 22 kilómetros alrededor de la ciudad incluirá un primer paso por San Fermo della Battaglia, la áspera escalada de Civiglio —con pendientes cercanas al 10 por ciento— y una segunda visita a San Fermo, cuyo último descenso desemboca en el paseo Lungo Lario Trento.

La salida oficial está fijada para las 10:45, hora local, desde la Piazza Giacomo Matteotti de Bérgamo, con llegada calculada entre las 16:40 y las 17:20, cuando el lago quizá devuelva en su espejo la imagen del último gran vencedor del calendario.

La ausencia del esloveno Tadej Pogacar, ganador de las cinco últimas ediciones, ensancha el horizonte de una prueba que tendrá en el belga Remco Evenepoel, el español Juan Ayuso, el italiano Giulio Ciccone, el francés Paul Seixas y el estadounidense Brandon McNulty a varias de sus cartas más visibles.

El sábado, cuando el otoño vuelva a llenar de color las carreteras lombardas, no bastará con resistir la montaña, porque Il Lombardia suele pedir algo más íntimo y feroz: saber pedalear cuando las hojas caen y la gloria, como una rueda suelta, parece escaparse cuesta abajo.

mem/blc

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