La pérdida de capacidad de compra de los trabajadores italianos es reflejada este martes por el diario La Repubblica, que advierte sobre la lentitud en la evolución de las remuneraciones nacionales con respecto a Alemania, Francia y España, en un contexto marcado por la inflación, el bajo crecimiento y la débil productividad.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (Istat), en 2025 las remuneraciones reales brutas por trabajador en Italia se encontraban 3,5 por ciento por debajo del nivel de 2019, mientras en Francia la reducción era de 1,8 por ciento.
Alemania, en cambio, registraba un incremento real de 0,7 por ciento respecto a 2019 y España mostraba una evolución aún más favorable, con un aumento del cuatro por ciento.
Cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) citadas por el periódico indican, además, que el salario medio anual en Italia rondó en 2025 los 34 mil 700 euros, frente a más de 44 mil euros en Francia y casi 55 mil en Alemania.
La brecha no responde únicamente al impacto reciente de la inflación, sino también a una prolongada debilidad del crecimiento de las remuneraciones italianas, señala La Repubblica.
El informe de la OCDE apunta que, aunque los salarios reales italianos comenzaron a recuperarse durante 2025 y crecieron 1,3 por ciento interanual en el primer trimestre de 2026, todavía permanecían 6,1 por ciento por debajo del nivel registrado a comienzos de 2021, la mayor pérdida entre las grandes economías de la organización.
Tal situación repercute de manera directa sobre el consumo y las condiciones de vida. Para numerosas familias, los aumentos salariales resultan insuficientes para compensar el encarecimiento acumulado de alimentos, vivienda, energía y transporte.
La publicación advierte sobre el desplazamiento de sectores de la clase media hacia condiciones económicas más precarias y sobre la expansión de los llamados trabajadores pobres, cuyos ingresos no garantizan ya el nivel de vida asociado antes al empleo estable.
El contraste con España resulta llamativo. Mientras Italia acumuló una pérdida real de 3,5 por ciento respecto a 2019, los salarios reales españoles aumentaron cuatro por ciento en el mismo período, reporta Istat. Alemania también logró superar los niveles de 2019.
La OCDE atribuye el rezago italiano, entre otros factores, a la moderación de los aumentos salariales, la prolongada renovación de los convenios colectivos, el débil crecimiento de la productividad y un mercado laboral que, pese al aumento del empleo, mantiene una elevada proporción de puestos de baja remuneración.
El deterioro salarial se convierte así en uno de los principales desafíos económicos y sociales de Italia, al combinarse con un crecimiento moderado, elevados costos de vida y dificultades para mejorar la productividad.
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