“Adiós agua potable para Santa Marta, dice Abelardo, precisamente ad portas de la megasequía climática”, escribió en su cuenta de X el exjefe de Estado en alusión a los impactos que ya ocasiona en el país el fenómeno de El Niño.
Abundó que el proyecto ahora descartado complementaría el abasto proveniente de la Sierra Nevada por medio de equipos que trabajarían con energía solar para surtir a todo el territorio desde el norte, “y no desde el sur donde están los grandes hoteleros y la especulación inmobiliaria que puede costearse sus propias desalinizadoras”.
“No sean sinvergüenzas con el agua, Abelardo”, reclamó Petro, quien se refirió a De la Espriella como aquel al que nunca “le faltó el agua potable en su casa de la Florida”, en Estados Unidos.
Consideró que el país no precisa una concesión minera para extraer cobre y plata en el sur de la Guajira, lo cual atentaría contra el suministro del líquido vital en la región, sino invertir en agua potable en el norte caribeño.
“Hoy destruyen el proyecto a punto de iniciar instalación y no proponen nada a cambio. Estafadores de profesión”, sentenció el exgobernante.
El actual presidente anunció a finales del mes pasado que la iniciativa de las dos plantas desalinizadoras (proyectadas en Taganga y Pozos Colorados) “no va” y alegó presuntas inconsistencias técnicas.
Informó que actualmente se evalúan otras alternativas y prometió presentar una solución concreta de abastecimiento de agua para los samarios.
Se calcula que la crisis hídrica en Santa Marta afecta de forma directa o indirecta a más del 70 por ciento de la población, lo que en la práctica afecta a cientos de miles de personas.
Cerca del 20 por ciento de la ciudad (las comunidades ubicadas principalmente en zonas periféricas e informales) no está conectada al sistema de acueducto y dependen de la compra diaria de carrotanques.
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