El diputado del Movimiento Otro Camino José Pérez Barboni denunció en redes sociales que Mulino y parte de su comitiva habrían utilizado un Gulfstream G450, matrícula VP-CWS, operado para vuelos chárter por la empresa Asia Corporate Jet Singapore Pte Ltd.
Pérez Barboni, quien es piloto, estimó que un trayecto de unas tres horas y media en una aeronave de ese tipo podría alcanzar un costo de 38 mil 500 dólares y cuestionó que no se utilizaran vuelos comerciales disponibles.
A las críticas se sumaron el exdiputado Juan Diego Vásquez y el expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014) ahora asilado en Colombia, quien calificó el supuesto desembolso de fondos estatales como un “despilfarro” y un “craso error”.
Según la información difundida, la aeronave presidencial HP-1A permaneció en Estados Unidos después de trasladar al gobernante a San Francisco, mientras registros de vuelos situaron posteriormente el aparato en Dallas, Texas.
Hasta el momento se desconoce si el Gulfstream fue contratado con recursos del Estado y cuál habría sido el costo real del traslado. La Presidencia tampoco había ofrecido una respuesta sobre el particular al momento de divulgarse la denuncia.
Mulino viajó a Singapur y posteriormente a Vietnam acompañado por una delegación integrada, entre otros, por el canciller Javier Martínez-Acha y los ministros para Asuntos del Canal, José Ramón Icaza; y de Desarrollo Agropecuario, Roberto Linares; y la primera dama Maricel Cohen; además de funcionarios del sector económico y aeroportuario.
Durante la gira, el mandatario calificó de “éxito total” su visita a Singapur, donde destacó la adhesión de ese país al Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá, así como acuerdos para fortalecer la cooperación bilateral en comercio, semiconductores e inteligencia artificial.
En Vietnam, la agenda oficial -que concluye mañana- incluyó asuntos agropecuarios, educativos y marítimos, de acuerdo con la información suministrada por el Gobierno.
El viaje constituye el número 31 de Mulino desde que asumió la Presidencia el 1 de julio de 2024.
Pérez Barboni cuestionó igualmente los gastos asociados a los desplazamientos internacionales del mandatario y calculó en unos 1,17 millones de dólares el costo de utilizar el avión presidencial en 20 salidas al extranjero.
La controversia vuelve a colocar bajo escrutinio el manejo de los recursos públicos destinados a los viajes internacionales de altos funcionarios panameños.
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