«Como resultado de las acciones conjuntas de las Fuerzas Armadas de Malí y las unidades del Cuerpo Africano ruso, la alianza terrorista sufrió importantes pérdidas y no pudo mantener sus posiciones”, precisó el ente castrense en un comunicado.
Y agregó que la recuperación de Kidal no solo constituye un importante acontecimiento militar, sino también un hecho de gran relevancia política para Malí y sus socios rusos, ya que la ciudad es uno de los principales símbolos de la soberanía del Estado maliense en el norte del país.
La víspera, las autoridades comunicaron que extendieron su control a Kidal, una ciudad estratégica del norte del país y antiguo bastión de los separatistas tuareg.
Según el Cuerpo Africano, los rebeldes del Frente de Liberación de Azawad (FLA) y las facciones terroristas Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en inglés), afiliado a Al Qaeda, mantenían el control de la ciudad desde abril.
La recuperación de Kidal derivó de una operación a gran escala llevada a cabo conjuntamente por las fuerzas malienses y los efectivos del Cuerpo Africano del 1 al 7 de octubre.
«Durante la operación, la agrupación aliada conjunta recorrió más de 450 kilómetros desde la ciudad de Gao a través de un terreno complicado, con zonas minadas y una orografía difícil», sostuvo el cuerpo.
De acuerdo con el organismo ruso, la coordinación entre la Fuerza Aérea de Malí, la aviación del Cuerpo Africano y las fuerzas terrestres aliadas permitió infligir importantes daños al adversario en Kidal y contra sus posiciones en la retaguardia, situadas en las localidades de Abeibara, Tin-Essako, Talhandak, Tin-Zaoutine y Tessalit.
Actualmente, las fuerzas desplegadas en Kidal realizan operaciones de limpieza y desminado, además de prestar ayuda humanitaria a la población civil.
El sábado 25 de abril, JNIM y FLA intentaron perpetrar un golpe de Estado en Mali mediante una acción coordinada. Los grupos lanzaron ataques simultáneos en Bamako, la capital, así como en las ciudades de Kati, Sévaré, Gao y Kidal.
Al día siguiente, el Gobierno de Mali confirmó la muerte del entonces ministro de Defensa del gobierno de transición, Sadio Camara, en un enfrentamiento contra elementos terroristas en Bamako.
El presidente del país, Assimi Goita, asumió temporalmente sus funciones.
Grupos afiliados a Al Qaeda y a Daesh (Estado islámico) controlan amplias áreas de la zona norteafricana del Sahel, desde donde lanzan ataques regulares contra la población y fuerzas de seguridad en Malí, Níger y Burkina Faso.
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