De los fallecidos, el mayor por ciento se concentra en los menores de siete años, detalló el Ministerio de Salud y Asistencia Social (Mspas), que aclaró que algunos niños aún no tenían la edad para recibir la dosis cero de la vacuna contra la enfermedad.
Situó la letalidad general en 0.15 por ciento, de cada mil infectados aproximadamente uno pierde la vida.
En cuanto a los infectados, acotó la cartera, ocho mil 434 trascendieron mediante pruebas de laboratorio, tres mil 434 por antecedentes de contacto con personas positivas al virus, mientras 22 mil 470 se identificó por síntomas clínicos.
Las autoridades expusieron al departamento de Izabal con la mayor incidencia (400,4 casos por cada mil habitantes), esta capital (328,6), Sololá (306,7) y Quetzaltenango (268,8).
Aunque los registros semanales muestran una disminución contra el pico de marzo pasado, especialistas advirtieron que el brote continúa activo.
De 775 en ese tercer mes, bajaron a 167 en la semana 39 y en la última evaluada a 109, añadieron.
Además, subrayaron que las complicaciones más graves siguen concentrándose en niños pequeños, personas con desnutrición y pacientes con factores de riesgo.
El 83 por ciento de los contagiados se recuperó y uno de cada 11 requirió hospitalización, remarcó el Mspas.
Calificó de importante mantener los esquemas de vacunación completos y oportunos para prevenir posibles complicaciones.
El organismo sanitario precisó sobre la aplicación de dos millones 74 mil 294 dosis de la vacuna SPR, que protege contra sarampión, paperas y rubéola.
La situación actual se produjo tras una celebración religiosa multitudinaria realizada en el municipio de Santiago Atitlán, Sololá, y el 9 de enero del presente año se confirmaron los casos iniciales.
Guatemala no registraba un brote endémico de esta magnitud desde 1997, y uno importado en 2018, de acuerdo con informes.
ocs/znc





