Por Nara Romero Rams
El miércoles en la noche, varios medios de prensa internacionales reportaron el avance de tropas eritreas en la Región de Tigray, llegando hasta Adigrat, la segunda ciudad más grande después de Mekelle, la capital.
La ministra del Servicio de Comunicación del Gobierno etíope, Enatalem Melese, respondió con una declaración oficial condenando la invasión y, en declaraciones a Bloomberg, expresó que “las fuerzas eritreas que operan en Tigray deben abandonar el territorio etíope sin demora”.
En esa misma línea se pronunció la víspera el canciller Gedion Timothewos durante un diálogo con la subsecretaria general de la ONU, Amina J. Mohammed, al informarle sobre la agresión continua de Asmara contra Addis Abeba y sus implicaciones para la paz y la seguridad regional.
Timothewos enfatizó la necesidad urgente de una respuesta clara y de principios por parte del organismo multilateral, exigió la retirada inmediata de las fuerzas eritreas del territorio nacional y reafirmó el derecho de Etiopía a defender su soberanía e integridad territorial de acuerdo con el derecho internacional.
Más temprano, el ministro de Estado de Asuntos Exteriores etíope, Berhanu Tsegaye, instó a las Naciones Unidas a condenar inequívocamente estas flagrantes violaciones de la soberanía y del derecho internacional por parte del Gobierno de Eritrea.
Tsegaye así lo expresó durante un diálogo con el representante especial del secretario general de la ONU ante la Unión Africana, Parfait Serge Onanga-Anyanga, y con el coordinador residente y humanitario del organismo multilateral en el país, Ozonnia Ojielo.
También asistió el enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas para el Cuerno de África, Guang Cong, precisó la Cancillería local.
El ministro informó a los altos funcionarios sobre la situación en el norte de Etiopía, destacando especialmente la continua agresión de Eritrea y su participación militar directa en diversos frentes a lo largo de la frontera.
Subrayó que hacer frente a esta agresión no provocada es fundamental para preservar la estabilidad regional, salvaguardar los esfuerzos de paz en curso y garantizar la rendición de cuentas en todo el Cuerno de África.
ACCIONES DESDE LA DIPLOMACIA
El 1 de octubre, pasado, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Etiopía decidió cerrar su Embajada en Asmara, en respuesta a los actos directos e indirectos de hostilidad y beligerancia de ese país vecino contra Addis Abeba.
La cartera, mediante un comunicado, también declaró persona non grata a 10 diplomáticos eritreos en esta capital, incluidos el encargado de Negocios y personal acreditado ante la Unión Africana, por su participación en actividades que suponen una amenaza directa para la seguridad nacional, en violación de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Dichos diplomáticos abandonaron el país en un plazo de 48 horas. Etiopía instó al Gobierno de Eritrea a cesar todo acto contrario a los principios que rigen las relaciones entre Estados soberanos.
Como respuesta, Eritrea anunció ese mismo día el rompimiento de lazos diplomáticos con Etiopía que, según su Cancillería, «para justificar estos actos de hostilidad injustificados, el Gobierno de Etiopía ha invertido la situación acusando a Eritrea de llevar a cabo actos directos e indirectos de hostilidad y beligerancia contra Etiopía».
El 23 de septiembre pasado, el TPLF ocupó los aeropuertos de Mekelle, Axum y Shire, detuvo al personal federal y por consiguiente fueron interrumpidos los servicios aéreos civiles.
Fuentes oficiales confirmaron la destrucción y saqueo de infraestructuras y recursos públicos, la militarización de escuelas y la participación forzosa de jóvenes, incluso niños, en los enfrentamientos del Frente con las Fuerzas de Defensa Nacional de Etiopía.
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