En dos comunicados separados, la institución indicó que Fadel Al-Rajabi, residente de Jerusalén, tuvo que demoler su casa en Beit Hanina por orden de las autoridades israelíes.
Asimismo, señaló que Malouk Kazim Abdullah fue obligada a derribar su vivienda en el barrio de Sheikh Anbar, en At-Tur, en la zona oriental de la ciudad.
Según la Gobernación, la casa de Abdullah fue construida hace 20 años, tiene una superficie de 200 metros cuadrados y acoge a 16 personas.
Las autoridades israelíes suelen exigir a los propietarios palestinos que ejecuten por cuenta propia las demoliciones, pues de lo contrario pueden afrontar elevados costos si los trabajos son realizados por equipos municipales.
Palestinos y organizaciones de derechos humanos denuncian las restricciones que, aseguran, dificultan la obtención de permisos de construcción para la población palestina de Jerusalén Este. Esta situación lleva a algunas familias a construir sin licencia y las expone al riesgo de demolición.
Las Naciones Unidas y gran parte de la comunidad internacional consideran Jerusalén Este territorio ocupado y no reconocen la anexión de esa parte de la ciudad por Israel en 1980.
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