Durante una conferencia internacional titulada «Un crimen de guerra silencioso: el ecocidio», celebrada en Teherán, el canciller subrayó que el medio ambiente no debe utilizarse como instrumento de presión política ni sacrificarse por intereses económicos y militares a corto plazo, según un comunicado de su ministerio.
Araghchi explicó que el concepto de ecocidio trasciende los daños ambientales asociados a los conflictos armados y puede entenderse como la destrucción de la naturaleza.
El jefe de la diplomacia iraní afirmó que el entorno natural constituye un patrimonio compartido de la humanidad y no debe convertirse en escenario de rivalidades ni en víctima de cálculos políticos.
Según sus declaraciones, los ataques contra instalaciones petroleras, refinerías e infraestructuras energéticas, así como contra instalaciones nucleares, han generado riesgos ambientales durante las operaciones militares estadounidenses e israelíes contra Irán.
El ministro expresó la disposición de Teherán a cooperar con la comunidad internacional para proteger el medio ambiente y reclamó que quienes sean responsables de daños ambientales rindan cuentas.
«La naturaleza no tiene voz en la mesa de negociaciones», señaló Araghchi, quien insistió en que la protección ambiental debe vincularse con la paz, la seguridad, la salud pública y la lucha contra el cambio climático.
Las declaraciones se producen en medio del conflicto iniciado el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, que, según Teherán, causó miles de muertes. La República Islámica respondió con ataques contra Israel y objetivos que identificó como instalaciones militares estadounidenses en países árabes.
Pese a la firma de un memorando de entendimiento en junio, las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas, en un contexto de nuevos enfrentamientos esporádicos y disputas sobre la navegación en el estrecho de Ormuz, corredor estratégico para el transporte mundial de energía y materias primas.
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