La movilización fue convocada por los sindicatos FIM, Fiom, Uilm y USB, tras una reunión con el Gobierno en el Palacio Chigi, sede del Ejecutivo, en la que las organizaciones consideraron insuficientes las respuestas ofrecidas para garantizar la continuidad productiva y el empleo.
En Taranto, región de Apulia, los trabajadores se concentraron desde primeras horas de la mañana frente a los accesos de la planta.
Tras una asamblea sindical de dos horas, un grupo de obreros y delegados ocupó un tramo de la carretera estatal 106, en dirección a la refinería de Eni, mientras no se descartaron nuevas acciones de protesta.
En Génova, región de Liguria, se reunieron ante la entrada de la instalación de Cornigliano y realizaron una asamblea antes de iniciar una marcha por la ciudad.
Mientras, en Novi Ligure, la huelga responde también al anuncio empresarial de suspender temporalmente las actividades a partir del 15 de noviembre.
Bajo administración extraordinaria, la empresa Acciaierie d’Italia decidió detener las actividades productivas del área de calor de la planta de Taranto, una medida que afecta asimismo las operaciones de laminación en frío. También anunció la paralización temporal de las instalaciones de Génova y Novi Ligure.
Los sindicatos denunciaron que las conversaciones con el Ejecutivo se concentran en los mecanismos de protección social, sin ofrecer garantías concretas para el retorno al trabajo.
Reclaman un plan industrial integral de descarbonización, medidas para proteger el empleo y los ingresos, y una intervención directa del Estado que respalde la transición productiva.
También las organizaciones solicitaron evaluar la compra de productos siderúrgicos semielaborados para mantener operativas las líneas de acabado en frío de Taranto, Génova, Novi Ligure, Racconigi y otros centros del grupo.
Los sindicatos advirtieron que la protesta podría prolongarse en los próximos días si no reciben respuestas concretas a sus demandas.
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