“Si no construimos respuestas estructurales y a largo plazo, corremos el riesgo de permanecer a merced de las emergencias”, afirmó la jefa de Gobierno, quien consideró necesario revisar el sistema europeo de comercio de derechos de emisión (ETS), al que atribuyó efectos negativos sobre las empresas manufactureras.
Según Meloni, el mecanismo encarece de manera artificial los precios de la energía, genera desequilibrios entre los Estados miembros y perjudica a la industria europea frente a competidores internacionales que soportan menores costos asociados a las emisiones contaminantes.
La primera ministra sostuvo que el cierre de instalaciones industriales europeas y la importación de productos fabricados en países con estándares ambientales menos exigentes no garantizan beneficios para el medioambiente y pueden provocar pérdidas de empleos, conocimientos técnicos y cadenas productivas.
En ese contexto, defendió que Italia debe expresar sus discrepancias dentro de la Unión Europea cuando considere que determinadas políticas perjudican sus intereses económicos.
Meloni también abordó la crisis energética y recordó las medidas extraordinarias adoptadas por su Ejecutivo, entre ellas la reducción temporal de los impuestos sobre los combustibles y otras ayudas destinadas a amortiguar el encarecimiento de la energía.
En materia de innovación, destacó la importancia de la inteligencia artificial para el futuro de la industria y señaló que la legislación nacional en ese ámbito ha puesto a disposición de las empresas mil millones de euros para inversiones relacionadas con esa tecnología, la ciberseguridad y otras capacidades habilitadoras.
Asimismo, anunció que el Gobierno trabaja en una medida fiscal para incentivar las inversiones en programas informáticos utilizados mediante contratos de computación en la nube, con vistas a incorporarla a la próxima ley presupuestaria.
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