En el marco del día de la Resistencia de los Pueblos Originarios, el grupo (de los municipios capitalinos de San Juan Sacatepéquez, San Pedro Sacatepéquez, San Raymundo, Chuarrancho) consideró que la participación de los pueblos ancestrales garantiza una vida libre de violencias.
Los planes interculturales –expresó- deben expresarse en acciones concretas, en servicios y bases accesibles y respetuosas.
Destacó la firmeza que durante más de cinco siglos sostuvieron los pueblos indígenas frente al despojo, la discriminación y el racismo.
Esta es una oportunidad para honrar la dignidad, la memoria y la lucha de quienes defendieron y continúan haciéndolo por la vida, el territorio, la identidad y los derechos políticos, afirmó la Asociación.
La resistencia permanece viva en nuestras comunidades, en los idiomas originales que se transmiten de generación en generación, en los tejidos que guardan conocimientos y memoria, en las ceremonias ancestrales, en el cuidado de la tierra y el agua, y en la organización comunitaria, amplió.
También vive en las mujeres indígenas que desde sus hogares y espacios colectivos sostienen la vida, transmiten saberes, defienden sus derechos y construyen caminos para las nuevas generaciones, subrayó en conferencia de prensa en esta urbe.
Ponderó a aquellas sobrevivientes de violencia, comadronas, tejedoras, lideresas, autoridades ancestrales y otras que con valentía y compromiso contribuyen a transformar sus realidades.
Sus voces, experiencias y conocimientos son fundamentales para la construcción de comunidades más justas, libres de violencia y con igualdad de oportunidades, remarcó.
La resistencia también consiste en romper el silencio impuesto, buscar justicia, sanar las heridas de la violencia y recuperar la autonomía sobre nuestros cuerpos y vidas, dijo.
El colectivo reafirmó la importancia de contar con espacios seguros, atención digna y culturalmente pertinente, acceso a la justicia y respuestas constitucionales que no discriminen ni revictimicen a las mujeres indígenas.
No puede hablarse de democracias mientras enfrentemos obstáculos para ejercer los derechos. Las memorias históricas deben impulsarnos a cuestionar y proponer cambios reales, enfatizó.
El Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular representa un espacio fundamental de reivindicación para los pueblos originarios de América.
Más allá de la conmemoración, según especialistas, simboliza la lucha histórica y continua de las comunidades originarias por la preservación de sus tierras, lenguas, cosmovisiones y derechos frente al despojo y la colonización.
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