Según el portal Brasil 247, que cita información de CNN Brasil, los actos están previstos en Belo Horizonte, Salvador, Belém, Fortaleza y Recife, como parte de la estrategia del Partido de los Trabajadores (PT) para la recta final de la contienda el próximo 25 de octubre.
Esta iniciativa busca reproducir las movilizaciones celebradas durante el fin de semana en São Paulo y Río de Janeiro, donde simpatizantes del mandatario se congregaron en defensa de la democracia y de su continuidad en el Palacio de Planalto.
Bajo el lema Es hora de la remontada, la campaña del mandatario pretende estimular la participación electoral, con especial atención en las regiones Sudeste y Nordeste.
El objetivo es movilizar a quienes se abstuvieron en la primera vuelta de las elecciones el último 4 de octubre y a sectores que todavía no se sienten identificados con ninguno de los dos candidatos.
La abstención en el primer turno en las urnas alcanzó el 21,08 por ciento de los votantes habilitados, más de 33,4 millones, de acuerdo con datos del Tribunal Superior Electoral.
Entonces, Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal (PL), obtuvo el 47,03 por ciento de los votos válidos y Lula recibió el 45,16 por ciento.
Informaciones de prensa recalcaron que el PT también contempla ampliar la presencia de Lula en las plataformas digitales y fortalecer la participación de artistas, creadores de contenido y personalidades públicas que respaldan su candidatura.
Entre las iniciativas en preparación figura un encuentro del presidente con intelectuales y blogueros, previsto para la próxima semana, y una nueva ronda de entrevistas en podcast dirigidas a públicos jóvenes y adultos.
De esa manera, se pretende llegar mediante tales espacios a electores distanciados de la política tradicional y ampliar la circulación de mensajes sobre las propuestas del mandatario.
Sectores del PT consideran, además, que la articulación de sus bases sociales podría mantener relevancia más allá de los comicios, incluso ante un eventual gobierno de la oposición.
La disputa enfrenta a dos proyectos políticos con visiones diferentes sobre la economía, los programas sociales y el papel del Estado, en un escenario marcado por la polarización.
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