En un mensaje por el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, Guterres aseguró que la construcción de casas resilientes es una responsabilidad compartida por gobiernos, promotores inmobiliarios, ingenieros y comunidades.
Nuestros hogares son los lugares donde dormimos, nos cuidamos mutuamente y construimos nuestra vida cotidiana. Sin embargo, la forma en que se planifican, construyen y mantienen puede determinar si nos protegen o no, apuntó.
Cada año, millones de viviendas sufren daños o quedan destruidas, lo que provoca el desplazamiento de las familias y agrava la pobreza. Las consecuencias más graves recaen a menudo sobre los mayores, los discapacitados, las personas de bajos ingresos y otros grupos vulnerables, añadió.
El titular de la ONU recordó que el lema de este año es «La resiliencia empieza en casa» y consideró fundamental la preparación a nivel doméstico.
Comprender los riesgos, contar con un plan y actuar con rapidez pueden marcar la diferencia, aseguró.
No obstante, los hogares no pueden lograrlo por sí solos. Los gobiernos tienen que aplicar normativas de construcción y planes de ordenamiento territorial que tengan en cuenta los riesgos. El sector privado debe invertir en construcciones resilientes y seguros asequibles, dijo.
Asimismo, todas las personas, en cualquier lugar, deben tener acceso a sistemas de alerta temprana eficaces. También debemos reformar la arquitectura financiera internacional para garantizar que los países en desarrollo puedan contar con los recursos necesarios, agregó.
rc/gas





