Los bombardeos se produjeron el martes, después de que la coalición advirtiera a la población civil que evacuara las inmediaciones del complejo antes de una operación que calificó de específica.
El portavoz de la coalición, Turki al-Maliki, había solicitado a los civiles que abandonaran la instalación central de Al-Sabaha por razones de seguridad y difundió un mapa en el que identificó el lugar señalado.
Tras la advertencia, medios yemeníes informaron de una explosión en Saná, bajo control hutí.
El portavoz militar del movimiento, Yahya Saree, afirmó que las fuerzas del grupo respondían a los ataques aéreos sauditas contra la capital.
Saree citó además a una fuente de la compañía petrolera que aseguró que las instalaciones de Al-Sabaha estaban vacías de productos derivados del petróleo.
La agencia Saba, vinculada a los hutíes, difundió declaraciones de otra fuente anónima de la empresa según las cuales el suministro de combustible se mantenía estable.
La estación central de Al-Sabaha, situada en las afueras occidentales de Saná, en el distrito de Bani Matar, constituye un punto importante para el almacenamiento y la distribución de gasolina y diésel en las zonas controladas por los hutíes.
La instalación ha sido objeto de acusaciones de que el movimiento utiliza sus reservas para abastecer a sus fuerzas y financiar sus operaciones militares, en detrimento de las necesidades civiles. No se ofrecieron datos independientes sobre los daños causados por los bombardeos.
Antes del ataque, los hutíes habían amenazado con tomar represalias contra instalaciones estratégicas de Arabia Saudita si la coalición atacaba posiciones del grupo en Saná.
En los últimos días, los hutíes han sido señalados por una serie de ataques contra aeropuertos e instalaciones civiles sauditas, que, según datos citados por medios regionales, han causado al menos 20 muertos y cientos de heridos, además de daños materiales e interrupciones del tráfico aéreo.
Varias aerolíneas árabes anunciaron la suspensión o cancelación de vuelos desde y hacia el aeropuerto internacional Rey Jalid, en Riad.
La escalada se enmarca en los enfrentamientos entre Arabia Saudita y los hutíes, intensificados desde julio pasado y caracterizados por ataques contra instalaciones de aviación civil e infraestructuras energéticas del reino.
Arabia Saudita encabeza desde marzo de 2015 una coalición militar que intervino en Yemen en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente, después de que los hutíes tomaran Saná y otras zonas del país en septiembre de 2014. El control territorial continúa dividido entre el movimiento y las fuerzas gubernamentales y sus aliados.
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