“Vamos a hacer mantenimiento e inversión en nuestra red de transmisión y distribuidoras para, de esa manera, asegurar el servicio en lo que se viene, que son los peores meses del fenómeno de El Niño”, afirmó el mandatario en una entrevista con Radio Centro desde la ciudad de Ambato, provincia de Tungurahua.
De acuerdo con Noboa, Ecuador atraviesa una «situación climática muy dura», por lo que se han incrementado las incidencias en las redes eléctricas.
Indicó que las empresas del sector atienden actualmente entre 60 y 70 eventualidades diarias, frente a las 20 o 25 habituales.
El gobernante atribuyó las interrupciones registradas en Quito a las fuertes granizadas e inundaciones que afectaron a la capital en las últimas semanas, aunque no detalló las causas específicas de los apagones reportados en otras localidades.
Durante la noche del martes y la mañana de este miércoles hubo cortes imprevistos en sectores de Quito, Guayaquil, y otras zonas del país.
El presidente no precisó si los trabajos del sábado 17 implicarán interrupciones programadas de electricidad, qué zonas serán intervenidas ni el alcance de las inversiones anunciadas.
Afirmó que el Gobierno incorporó más de 400 megavatios de generación estatal y otros 400 megavatios privados para contribuir a garantizar el suministro eléctrico nacional.
El anuncio se produce en medio de la reducción de las reservas hídricas que abastecen a las centrales hidroeléctricas.
A inicios de este mes el mandatario descartó cortes de electricidad para los hogares, pese a las dificultades que afronta el sector.
El embalse de Mazar, uno de los reservorios claves para la generación del complejo Paute Integral, se encontraba en torno a los dos mil 125 metros sobre el nivel del mar, a unos 10 metros de su cota mínima operativa.
El ingeniero Alexis Sánchez Miño señaló en su cuenta de X que el estiaje se prolongará al menos tres meses más y, en su opinión, “lo que hace el gobierno es dar patadas de ahogado”, al prometer que no habrá interrupciones.
“Más racional sería comenzar con cortes programados y no exponer al sistema energético nacional al colapso total que sería una tragedia nacional de descomunales consecuencias”, advirtió.
Entre las medidas adoptadas por el Gobierno están las desconexiones por 72 horas semanales para empresas de alto voltaje y determinadas industrias de medio voltaje, aunque dirigentes del sector advirtieron sobre el impacto de esa decisión en el empleo, la producción y las exportaciones.
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