El presidente de la organización, el italiano Andrea Gaudenzi, explicó hoy que las propuestas forman parte del proyecto One Vision, una iniciativa que pretende ordenar la temporada, fortalecer las principales competiciones y reducir la presión sobre los deportistas para disputar torneos en exceso.
«El bienestar de los jugadores es una de las razones de esta reforma, no un efecto secundario», afirmó el dirigente al detallar las modificaciones que buscan conceder mayor peso a los resultados obtenidos en los certámenes más importantes del circuito.
Entre los cambios previstos figura una nueva distribución de los puntos del ranking, con mayores recompensas para quienes alcancen las semifinales y finales, además de la eliminación de la posibilidad de sustituir hasta tres de los peores resultados en torneos Masters 1000 por actuaciones posteriores en competiciones ATP 500 o ATP 250.
Esta medida pretende evitar que una eliminación temprana empuje a los tenistas a añadir nuevas citas a sus calendarios para recuperar puntos, una dinámica que limita las posibilidades de descanso y recuperación, incluso entre quienes ocupan posiciones intermedias de la clasificación.
La ATP también estudia establecer un límite a la cantidad de resultados en torneos de categoría 250 que computan para los jugadores mejor situados, sin restar relevancia a esas competiciones, consideradas una plataforma esencial para el desarrollo de nuevas figuras y la consolidación de carreras profesionales.
En paralelo, el organismo trabaja en una estructura más clara para la temporada, con semanas reservadas a determinadas categorías y menos coincidencias entre torneos ATP 500 y ATP 250, lo que facilitaría la planificación de los jugadores y ofrecería a los aficionados una secuencia competitiva más definida.
El plan incluye la incorporación, anunciada previamente, de un décimo Masters 1000 en Arabia Saudita, aunque Gaudenzi reconoció que difícilmente todos los cambios estarán completados en 2028, pese a la intención de avanzar de manera significativa desde ese año.
La reforma busca que los principales torneos concentren una mayor parte de la atención deportiva, los puntos y las recompensas económicas, al tiempo que preserva oportunidades para los certámenes de menor categoría, en un intento de equilibrar la exigencia competitiva con la salud de quienes sostienen el espectáculo.
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