Italia extendió este viernes por una semana más las restricciones, que apuntan en particular a ciudadanos que no posean la nacionalidad de los respectivos países. Mientras, la contramedida española expira precisamente en siete días.
Fuentes oficiosas señalaron que en ocasión de una reunión en Bruselas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, trataron el asunto en un intercambio bilateral.
Coincidieron, según las mismas fuentes, en buscar arreglos que permitan la supresión de los controles Schengen que Italia introdujo a principios de agosto, a propósito de la entrada masiva de más de 72 mil migrantes irregulares desde Marruecos en la ciudad autónoma de Ceuta.
Sánchez y Meloni encargaron a sus ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska y Matteo Piantedosi, respectivamente, a dialogar en busca de alternativas en los próximos días.
Los ministros valoraron medidas de cooperación sustitutivas, algunas de las cuales ya la Unión Europea las introdujo en el pasado de forma puntual, como en los casos de Alemania, Austria y Francia.
Se trataría del refuerzo de la actuación policial conjunta para controles no sistemáticos, intercambio de información y un mejor uso de la tecnología.
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