El funcionario subrayó que la continuidad de la iniciativa depende de la voluntad de esas poblaciones, cuyos territorios forman parte del trazado de la obra, y ratificó el respeto gubernamental a su autonomía y normas tradicionales.
Precisó que Wargandí inició el proceso de consulta previa, libre e informada, mientras Guna Yala prevé abordar el tema próximamente. En Alto Bayano, las autoridades mantienen conversaciones con los dirigentes tradicionales.
El estudio de impacto ambiental del proyecto fue admitido por el Ministerio de Ambiente a finales de 2025 y permanece en evaluación.
La iniciativa, debatida durante más de dos décadas, busca conectar los sistemas eléctricos de Centroamérica y Sudamérica, facilitar el intercambio energético regional y posicionar a Panamá como puente entre ambos mercados.
De completarse los trámites regulatorios, ambientales y de consulta, la decisión final de inversión podría adoptarse en el primer trimestre de 2027, con una construcción estimada en 30 meses con la meta de inaugurar la interconexión antes de que concluya el mandato del presidente panameño, José Raúl Mulino, en 2029.
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