La iniciativa se desarrolló en la comunidad de Mameyes, en Potrerillos Arriba, occidental provincia de Chiriquí, y busca fortalecer las condiciones fitosanitarias de las zonas agrícolas y ampliar las posibilidades de exportación.
El ministro de Desarrollo Agropecuario, Roberto Linares, destacó que el programa incorpora nuevas tecnologías y conocimientos especializados para combatir la plaga, que afecta cultivos de cítricos, papaya, guayaba y mango.
La técnica del insecto estéril consiste en liberar machos esterilizados que se aparean con hembras silvestres sin generar descendencia, lo que permite reducir progresivamente las poblaciones del insecto.
Por su parte, el ministro de Comercio e Industrias Julio Moltó, señaló que el proyecto podría facilitar el acceso de las frutas panameñas a mercados exigentes como Estados Unidos y Asia, al mejorar las condiciones sanitarias de las áreas productivas.
Las zonas de intervención fueron seleccionadas tras un año de monitoreo para identificar los sectores con mayor presencia de la mosca del Mediterráneo, explicó Emmeris Quintero, director nacional de Sanidad Vegetal.
Para la primera liberación, Panamá recibió pupas procedentes de Guatemala, cuyo programa Moscamed contribuyó a capacitar al personal técnico panameño en la preparación, identificación y manejo de los insectos.
El proyecto cuenta, además, con el respaldo de organismos internacionales, entre ellos la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura(FAO), el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria y el Organismo Internacional de Energía Atómica, así como con la cooperación de México.
Las autoridades esperan que la estrategia contribuya a disminuir las pérdidas agrícolas, reducir el uso de plaguicidas y fortalecer la competitividad del sector hortofrutícola nacional.
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