El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, reportó cerca de 400 detenciones en todo el país, la mayoría adultos y no de estudiantes como en manifestaciones de los últimos días.
Nuñez aseguró que grupos violentos actuaron al margen de las marchas, aunque sus declaraciones no aportan un balance completo de heridos, ni permiten evaluar por sí solas la proporcionalidad de la respuesta policial.

En París y otras ciudades las autoridades denunciaron ataques contra agentes, daños a comercios e intentos de penetrar en edificios públicos.
La jornada combinó, por tanto, una movilización social amplia con marchas pacíficas, apoyadas por los sindicatos, que fueron opacadas con episodios de violencia que deben distinguirse de esa participación pacífica de la mayoría.
El ministro atribuyó a grupos extremistas buena parte de los disturbios y mencionó ataques contra ayuntamientos, prefecturas y comisarías.
Entre los episodios citados figuró la intrusión en el Ayuntamiento de Marsella, los intentos de acceso a edificios públicos en Lille, Calais y Limoges, y el incendio de la oficina de turismo de Lyon.
También denunció saqueos en París, Marsella, Estrasburgo, Ruan, Nantes, Rennes, Toulouse y Valence, así como ataques contra instalaciones policiales.
El ministro defendió la actuación de las fuerzas de seguridad y sostuvo que su intervención permitió aislar a los grupos violentos y mantener el desarrollo de los cortejos.
Sin embargo, su balance se centró en los daños y las detenciones, sin ofrecer datos suficientes sobre posibles heridos, denuncias contra agentes o controles independientes del uso de la fuerza.
Nuñez también responsabilizó políticamente a Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, al interpretar sus llamamientos como una incitación a la violencia, aunque se trata de su valoración, no de una responsabilidad judicial demostrada.
Las formaciones de izquierda estuvieron al frente de la marcha pacífica, por lo que resulta necesario distinguir entre la movilización política y los actos cometidos por grupos violentos.
El titular afirmó que en Marsella se habían previsto tres unidades de fuerzas móviles y rechazó que el dispositivo policial estuviera infradimensionado, pese a las intrusiones y los daños registrados.
Para esta ocasión, coincidieron en las marchas y acciones de protesta demandas de evitar el aumento del costo de la vida, mejoras de la Educación, evitar la reducción de los gastos sociales y aplicar medidas para reducir el alza de carburantes.
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