El primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, dijo que sigue de cerca la situación, por sus afectaciones a la salud y la vida cotidiana de los malasios, obligando incluso al cierre de escuelas en varios estados.
Aunque reconoció los esfuerzos del gobierno indonesio, que desplegó decenas de miles de efectivos y recursos aéreos para contener los incendios, el mandatario subrayó que se trata de un desafío complejo por la vasta extensión de las zonas afectadas y las condiciones climáticas impredecibles.
De igual manera, destacó que este problema transfronterizo requiere compromiso y responsabilidad compartidos, en línea con los estrechos lazos bilaterales y el espíritu de cooperación regional.
En este sentido, comentó que Malasia ha propuesto en el seno de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) un mecanismo de cooperación para reforzar la coordinación, la preparación y la acción colectiva frente a la bruma transfronteriza.
Los incendios forestales en Indonesia y parte del sudeste asiático ocurren principalmente por la combinación de prácticas humanas como la quema de tierras para agricultura, por tratarse de un método barato y rápido para despejar terrenos destinados a plantaciones de aceite de palma y madera para papel.
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