Según expuso el representante a la Cámara Gabriel Becerra, las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas son preocupantes.
“En agosto la producción manufacturera cayó 3,7 por ciento, las ventas 3,5 por ciento y el empleo industrial 1,3 por ciento. De las 39 actividades medidas, 29 registraron caídas. En el Valle del Cauca, la producción se contrajo 13,4 por ciento”, manifestó en su cuenta de X.
Alertó el congresista que detrás de esos porcentajes hay fábricas, trabajadores, pequeñas empresas y familias que dependen del aparato productivo nacional.
“Mientras el Gobierno del fantoche De la Espriella, concentra buena parte de su agenda política en la llamada “batalla cultural”, exigimos medidas concretas de reactivación: crédito productivo, fortalecimiento de la industria nacional, compras públicas y garantías para el empleo”, reclamó Becerra.
El senador Alejandro Ocampo estimó por su parte que la desaceleración económica es resultado “de las indecisiones de un gobierno que no tiene un rumbo claro, que se dedicó a vender una crisis que no existe y espera que la gente se sienta tranquila”.
El comentario parte de pronósticos especializados que vaticinan una caída del Producto Interno Bruto por debajo del dos por ciento en el tercer trimestre.
Ocampo atribuyó el retroceso a que “la política económica está en manos de inexpertos y soberbios que piensan que a punta de rosarios llegará el milagro”.
De acuerdo con cálculos del Fondo Monetario Internacional divulgados recientemente, Colombia crecerá 2,2 por ciento, una décima menos frente a las previsiones de abril y por debajo del 2,6 por ciento registrado en 2025.
El Banco Mundial, por su parte, estima que la expansión será del 2,3 por ciento.
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